Atrás

De qué se trata la geoingeniería en el Ártico

Uno de los temas más complejos al momento de hablar del cambio climático es el Ártico y su rápido y notorio declinamiento; se ha evidenciado el arduo trabajo de diferentes organizaciones y científicos en pro de ponerle una pausa a su deterioro.

Si bien siempre han existido organizaciones y personas que trabajan para combatir el cambio climático, durante los últimos años este tema ha tomado fuerza de una manera importante, pues se han evidenciado desastres que claramente son amenazas muy potentes hacia el ártico y los seres vivos que habitan allí. El Ártico cumple el papel fundamental de estabilizar el clima y que gracias a eso el mundo sea un lugar habitable, es precisamente por esa razón que su declinamiento es una problemática social que a futuro puede convertirse en una tragedia.

“Una de las características más importantes del hielo marino del Ártico es que esta superficie cegadoramente blanca refleja la luz solar. Pero gran parte de ese hielo se está desvaneciendo rápidamente. El aumento en la temperatura atrapó al Ártico en un mecanismo autodestructivo: cuanto más caliente es el clima, más hielo se derrite y se transforma en agua, que al ser más oscura absorbe aún más radiación solar en lugar de reflejarla hacia el espacio”, así lo indica BBC Mundo.

En un artículo publicado en BBC Mundo se expone un plan de rescate para este territorio, tras haber intentado una cantidad de metodologías fallidas para combatir esta problemática medioambiental, la empresa sin ánimo de lucro, Arctic Ice Project o Proyecto de Hielo del Ártico, propone una estrategia un poco extraña, pero que al mismo tiempo tiene sentido: “esparcir una capa fina de vidrio molido sobre el hielo para protegerlo de los rayos del Sol y permitir que se regenere”. La ingeniera Leslie Field, directora técnica del proyecto y profesora de la Universidad de Stanford, expresó que “lo que se está buscando es ponerle fin a un círculo vicioso y comenzar un proceso de recuperación”.

El derretimiento del hielo del Ártico trae consecuencias que van mucho más allá de la amenaza de los seres vivos que habitan allí, repercuten en la humanidad gravemente, por ejemplo en olas de calor, inundaciones y mayor intensidad en las sequías. Siendo conscientes de las graves complicaciones, se hace el llamado a la acción, de construir y de mejorar las metodologías haciéndolas realmente funcionales.

Field señala que, “si perdemos nuestro escudo protector de hielo ártico por completo, lo que según algunos podría suceder en algunas décadas, el efecto sería equivalente a 25 años de quema de combustibles fósiles a los niveles actuales”. Lo que se resume brevemente en una catástrofe de la más grande magnitud. Cuenta además para BBC Mundo, que “encontró a un fabricante dispuesto a producir esferas o cuentas sílice de un tamaño de 65 micrómetros, más finas que un cabello humano, pero demasiado grandes para ser inhaladas y causar problemas pulmonares”. 

A pesar de lo factible que ha evidenciado ser este proyecto, “muchos científicos no ven con buenos ojos estas intervenciones tecnológicas en el sistema planetario, conocidas como "geoingeniería", y aseguran que manipular la naturaleza podría causar daños aún mayores” (BBC Mundo). Teniendo en cuenta las dudas y la incertidumbre de si es un proyecto viable y funcional, es la metodología que actualmente proporciona más seguridad y precisión al momento de combatir el daño causado por el cambio climático en el Ártico, y que, de hacerse efectiva, se espera obtener resultados positivos que permitan innovar en el campo de la geoingeniería, siempre y cuando sea para para la estabilización y la mejora del Ártico.

 

Imagen tomada de Freepik

Carolina Vivares Muñetón
Dirección de Comunicaciones
Rectoría Antioquia - Chocó