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Español: ¿Una lengua redundante?

Decir “bajar abajo” o “subir arriba”, son un claro ejemplo de la redundancia que existe en el español, sin embargo, no siempre son incorrectas.

Pero ¿a qué se deben estas redundancias?

El uso de las redundancias puede deberse al desconocimiento del significado exacto de las palabras. Como lo indica el portal BBC mundo.

Para Javier Bezos, miembro de la Fundación del Español Urgente (Fundéu), un ejemplo de esto es la repetida expresión "accidente fortuito", puesto que si es un accidente este es casual o fortuito, y "multa económica", ya que si se trata de una multa, implica saldar un monto.

Por otra parte, estas expresiones redundantes son muy comunes en el ámbito deportivo, como cuando el relator dice que el jugador metió "un zurdazo fuertísimo". El sufijo “azo” es aumentativo, por lo tanto, en la expresión ya está indicando que fue fuerte.

Otro medio donde abundan las reiteraciones es en el político, "porque el lenguaje político muchas veces es de hablar y no decir muchas cosas" según Susana Guerrero Salazar, catedrática en Lengua española y profesora en la Facultad de Comunicación de la Universidad de Málaga, España.

Un claro ejemplo es la frase: "El acuerdo de extradición ha sido un esfuerzo común de todos", narrada por el entonces presidente de España José María Aznar, en un debate televisivo en mayo de 1998.

El decir “un esfuerzo común de todos” es excesivo, ya que al hacer claridad que fue común, este involucraría a todos los responsables, sin embargo, esta expresión ha ido cobrando fuerza con el tiempo y suele aparecer cada vez más en el discurso público.

Otra de los ejemplos más comunes en declaraciones políticas es:  "Las relaciones bilaterales de los dos países". Ya que sin son bilaterales se sobreentiende que alude a dos partes.

Sin embargo, existen situaciones en las que el uso de las redundancias no es incorrecto. Como cuando decimos “thriller de suspenso", un thriller es una película o narración de intriga y suspenso.

Pero cuando se dice “Thriller”, es posible que la otra persona no vaya a entender si no se suma la palabra suspenso. Entonces se convierte en una nota aclaratoria. En este contexto la redundancia no es negativa, ejemplifica la profesora Guerrero Salazar.

También son correctas las redundancias expresivas, como "Lo he visto con mis propios ojos” o “lo he tocado con mis propias manos”. Pues Nadie puede ver de otra manera que no sea con sus ojos o tocar con otras manos.

Aun así, estas notas aclaratorias no deberían considerarse excusas para continuar golpeando la lengua española y, al contrario, permiten una reflexión y análisis en la construcción de narraciones.

Se dice que “a un buen entendedor pocas palabras” motivo por el que algunas deberían de ellas podrían sobrar en los contextos, hay redundancias que se denominarían “clichés” y de tanto escucharlas es más difícil eliminarlas, así que no esta mal decir: ¡Valga la redundancia!

 

Imagen tomada de BBC Mundo 

Maria Alejandra Soto Hernández

Dirección de Comunicaciones

Rectoría Antioquia-Chocó


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