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Un cristianismo estancado en una fe medieval, nuestra imagen de Dios

Hay que Partir de la primicia que a Dios no se puede estudiar, pero se puede experimentar, y es precisamente lo que la Teología y el estudio de la Biblia hace. Por eso lo que se estudia es la experiencia de Dios, es decir, un Dios que acontece en la Historia de la Salvación, que tu y yo queremos entender. De esa manera, estudiar Biblia, es entrar en un acercamiento de toda la cultura, idiosincrasia, costumbres, tradiciones y cosmovisión hebrea, para que, adentrándonos en las más profundas raíces del hombre judío, podamos entender y Re- comprender como Dios se ha venido revelando en la historia de la humanidad; es decir, se trata de un acercamiento al hombre judío y toda su mismidad.

Teniendo en cuenta lo anterior, es importante saber, que, así como el mundo y la vida evoluciona, de esa misma manera la imagen de Dios va cambiando, por eso la Biblia o la historia de la Salvación no es estática, se debe entender en evolución, de esa manera, todo texto bíblico fuera de contexto y sin tener en cuenta la integralidad de toda la palabra de Dios, se vuelve en fanatismo.

En esta ocasión, quiero referirme a un momento muy importante en la historia del cristianismo occidental (Edad media); en un primer momento me voy a referir a la Filosofía Platónica que San Agustín incorporó y adaptó en la Doctrina católica del momento.

Ahora bien, Platón hablaba de un mundo ideal que San Agustín llamó la Cuidad de Dios y que nosotros conocemos en el evangelio como el Reino de Dios y La Vida Eterna; para Platón, el cuerpo y lo corpóreo era la cárcel del alma, existía un dualismo, Cuerpo y Alma como realidades separadas no reconciliables, es decir, el alma está llamada a trascender liberándose de este cuerpo y este mundo que no tiene sentido y donde todo es un imaginario ,  en otras palabras, nada es real; lo único que es real y tiene sentido es el alma, donde se consideraba que Dios habitaba. Todo esto repercutió para que San Agustín el gran pensador de la época, adaptara toda esta filosofía platónica en el cristianismo.

Resaltando lo anterior, nace en el cristianismo una manera de entender a Dios muy cuadriculada, y hasta nuestros días sigue imperando esta manera ultraconservadora de entender la vida. De ahí que surge en la Iglesia la imagen del Dios que nos coloca pruebas, que nos manda sufrimientos para que nos purifiquemos en el dolor, que nos manda enfermedades y grandes obstáculos para que nos convirtamos a Él, y peor aún, un Dios que nos manda castigos para corregirnos y que aprendamos la lección; por eso, en ese momento histórico tan importante para la Iglesia, se entendía el sufrimiento como voluntad de Dios y nacen de ahí, las grandes Indulgencias, mortificaciones, flagelaciones, el ayuno mal entendido y todo aquello que implicaba hacerse violencia a sí mismo, es decir, se trataba de castigar al cuerpo con violencia y abstenerlo de placeres, deseos, gustos, caprichos, apetitos alimenticios, deseos sexuales etc. De manera que doblegando al cuerpo y todas sus pasiones, el alma que está presa en el cuerpo se pueda liberar de este mundo, trascendiendo en Dios a un mundo Ideal, o como San Agustín lo llamó: ´´la Cuidad de Dios´´.

Por todo lo dicho, hoy tenemos un cristianismo donde se hace evidente esta manera medieval de entender el mundo, la vida, al hombre y por ende a Dios.  Además, esta es la gran consecuencia por la que se empezó a satanizar el mundo, y todo lo que hay en él e inclusive las experiencias y los acontecimientos; ahora bien, hay una gran parte del cristianismo que todavía vive hoy estancado en un pensamiento medieval de la Fe, hoy son vistos como bicho raro y como personas fanáticas estancadas en un momento histórico que ya pasó. Como lo diría el Concilio Vaticano II, la Iglesia debe Caminar con el Mundo y la vida debe de entenderse de manera Integral y objetiva, por eso, el reto más grande del cristianismo hoy es abrirse hacia la diferencia, la perla preciosa y el gran tesoro del Evangelio consiste en encontrar en esa diferencia un valor agregado y el complemento perfecto para nosotros como cristianos, como seres humanos y como hijos de Dios.

 

P. Richard Theran, CJM

Director de Pastoral Rectoría Antioquia-Chocó