Nosotros

La Gerencia de Desarrollo Rural es una unidad de  la Corporación Universitaria Minuto de Dios - UNIMINUTO, creada para promover el progreso de las comunidades campesinas del país, a través de la oferta de servicios, que, en alianza con las diferentes entidades de la Organización Minuto de Dios, impulsa integralmente y desde un enfoque multifuncional las dimensiones sociales, económicas, ambientales y culturales del sector rural.

El Minuto de Dios, a través de la Corporación Universitaria Minuto de Dios – UNIMINUTO ha propuesto la orientación de estas actividades a través del establecimiento de unas granjas o espacios rurales para la implementación de proyectos productivos y académicos, así como la creación de Centros de Desarrollo Rural, cuyo objeto es planificar, gestionar y articular las acciones de la obra Minuto de Dios, encaminadas al fortalecimiento de las capacidades sociales, económicas y ambientales de las familias, comunidades y organizaciones Campesinas y Comunitarias, sobre la base de un desarrollo rural sostenible y un enfoque de agricultura familiar.

Su fin es garantizar oportunidades económicas y derechos económicos, sociales y culturales a nuestros habitantes rurales para que tengan la opción de vivir la vida digna que quieren y valoran y contribuir, con nuestro compromiso y testimonio, a la construcción de una sociedad fraternal, justa, reconciliada y en paz.

Son cuatro las líneas de acción del plan de trabajo de los Centros de Desarrollo Rural:

 

1. Desarrollo Rural con Enfoque Territorial*

La necesidad de fomentar un enfoque territorial participativo, que reconoce una ruralidad diferenciada y a los habitantes rurales como gestores y actores de su propio desarrollo.

La concepción del desarrollo como un proceso integral, que busca la inclusión, tanto social como productiva, de todos los habitantes rurales. Esta visión implica la necesidad de superar la visión asistencialista de las políticas rurales y considerar a los habitantes rurales tanto como agentes de desarrollo productivo como sujetos de derechos y, por ende, como plenos ciudadanos.

El enfoque territorial participativo adopta la concepción de nueva ruralidad, que supera la dicotomía rural-urbana y mira más a las relaciones, sinergias y complementariedades que permiten aumentar la competitividad y cerrar las brechas de exclusión de la población rural.

Este enfoque busca, además, atender la diversidad socioeconómica, cultural y ecológica de los distintos territorios con enfoques específicos a las condiciones de cada uno de ellos. Aún más, parte de promover las iniciativas de las organizaciones locales y las redes de cooperación entre agentes públicos y privados, contribuyendo de esa manera a construir tejidos sociales más densos, es decir, a construir sociedad.

El desarrollo como un proceso integral responde al concepto de desarrollo sostenible en su sentido amplio, que abarca sus dimensiones económicas, sociales y ambientales. En tal sentido, busca promover, ante todo, que los habitantes del campo tengan una vida digna, que garantice tanto sus derechos económicos, sociales, culturales y ambientales, como sus derechos civiles y políticos, y muy especialmente su seguridad personal y su libertad para asociarse y participar sin miedo en las decisiones de su comunidad y de la vida nacional.

Dadas las enormes desigualdades que caracterizan al país, esta visión implica la necesidad de colocar la equidad en el centro de las políticas de desarrollo del campo y, por ende, reducir las enormes desigualdades entre los habitantes urbanos y rurales, entre hombres y mujeres, entre los propios habitantes rurales y entre las distintas regiones de Colombia. Esto implica tener políticas de Estado que favorezcan a los más pobres y el desarrollo progresivo de una clase media rural, dentro de un enfoque en el cual los habitantes rurales son los actores básicos de su propio desarrollo, tanto humano como productivo. Acorde con el enfoque territorial, implica también que se deben formular políticas que reconozcan la diversidad de condiciones sociales, económicas, ambientales y culturales que caracterizan nuestro mundo rural.

 

(*) Adaptado de: Departamento Nacional de Planeación. Misión para la transformación del campo colombiano. 2014.

 

2. Competitividad e Inclusión Productiva

 

La necesidad de promover un desarrollo rural competitivo y ambientalmente sostenible basado, ante todo, en la provisión adecuada de bienes y servicios, cadenas productivas y agro negocios que faciliten el desarrollo tanto de actividades agropecuarias como no agropecuarias.

 

En materia económica, es necesario garantizar un desarrollo que permita el progreso de pequeñas, medianas y grandes empresas, incluyendo cooperativas y otras formas de asociación de productores. Apoyar el desarrollo productivo a través de prácticas económicas apropiadas:

  • Comercialización
  • Servicios financieros rurales.  
  • Apoyo crediticio.            
  • Cultura del ahorro.   
  • Entre otros.              

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                           

Una inclusión productiva, que permita que los pequeños productores y los trabajadores del campo accedan a recursos productivos, se integren a lo largo de toda la cadena de producción y comercialización y perciban ingresos remunerativos. Un elemento importante en materia de acceso a recursos productivos es el acceso a servicios financieros –crédito, pero también ahorro y aseguramiento contra riesgos—, que sigue siendo muy restringido para los pequeños productores rurales.

En resumen, los proyectos de inclusión productiva estarán orientados a promover iniciativas de asociaciones de productores en materia de producción, procesamiento y comercialización.

 

3. Medio Ambiente

 

La Visión de preservar el ecosistema a través de acciones que concienticen a la comunidad sobre aspectos como el cambio climático, medio ambiente y recursos naturales.

El desarrollo económico debe garantizar, a su vez, la protección del medio ambiente, en particular del agua, los suelos y la biodiversidad como elementos constitutivos y fundamentales para el desarrollo de actividades rurales. Además, por razones de sostenibilidad, el ritmo de extracción de los recursos naturales no renovables debe garantizar el bienestar no solamente de la generación actual, sino de las futuras.

Un desarrollo ambientalmente sostenible, que busque mantener y mejorar los recursos naturales en materia de aguas, suelos, biodiversidad y riqueza forestal al tiempo que gestiona el cambio climático y aborda los problemas de salud ambiental.

Abordarse los problemas de salud ambiental, en particular la contaminación del agua, las fumigaciones aéreas, la contaminación local del aire en el exterior y en el interior de los hogares y el manejo de residuos sólidos.

 

4. Agricultura Campesina, Familiar y Comunitaria**

 

El Centro de Desarrollo Rural pretende fortalecer la agricultura campesina, familiar y comunitaria a través de sistemas de producción, transformación, distribución, comercialización y consumo de bienes y servicios; organizado y gestionado por los hombres, mujeres, familias y comunidades (campesinas, indígenas, negras, afrodescendientes, raizales, palanqueras) que conviven en los territorios rurales del país. Estos sistemas involucran actividades sociales, culturales, ambientales, políticas y económicas. 

 

Este componente abarca una diversidad de estrategias productivas: la agricultura, la ganadería, la pesca, la acuicultura, la silvicultura, el aprovechamiento de bienes y servicios de la biodiversidad, el turismo rural, las artesanías, la minería artesanal y otras actividades de comercio y servicios no vinculadas con la actividad agropecuaria.

El desarrollo de las actividades se fundamenta en el trabajo y mano de obra de tipo familiar y comunitaria; y busca generar condiciones de bienestar y buen vivir para los habitantes y comunidades rurales.

 

(**) Adaptado de la Resolución 464 del Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural. 2017, por el cual se adoptan los lineamientos estratégicos de política pública para la Agricultura Campesina, Familiar y Comunitaria y se dictan otras disposiciones.

 

¿Quiénes somos?

 

Santiago Alberto Vélez Álvarez

Gerente de Desarrollo Rural

 

Astrid Ximena Cortés Lozano

Directora de investigación

 

Jessica Andrea Morales Perdomo

Directora

 

Javier Carlos Saenz

Director Administrativo y Financiero