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La conversación más grande de Colombia desde el Eje Cafetero

Tras varias semanas de manifestaciones en todo el país, donde la ciudadanía ha manifestado su descontento frente a la gestión social, política, económica, educativa y la salud, las Universidades tomaron el liderazgo, por medio de ASCUN, para movilizar a los estudiantes hacia la búsqueda de propuestas para transformar la crisis que vivimos actualmente.  Una iniciativa que buscó involucrar a todos los jóvenes en el diálogo hacia la construcción de país desde las ideas para enfrentar la crisis, con el ánimo de generar conexiones enlaces y espacios, a través de la conversación en torno a la pregunta ¿cómo transformamos juntos esta crisis en una oportunidad para lograr un mejor país y qué semillas podemos plantar para avanzar? 

Es así, como el pasado 31 de mayo la Vicerrectoría del Eje Cafetero, gracias a una gran convocatoria impulsada por los directores de programa y coordinadores de las diferentes áreas, se unió a este gran diálogo con sus Centros Regionales, Pereira y Chinchiná, a partir de la realización de dos jornadas que involucraron a los estudiantes de todos los horarios y programas. María Paola Bermúdez Villaneda, coordinadora de Proyección Social, enfatizó: 

“Se pudo desarrollar gracias a la capacidad instalada a nivel humano y tecnológico, para realizar de manera simultánea esta conversación desde la virtualidad”. 

Entre los temas de encuentro de las diferentes salas fue la importancia del diálogo y la comunicación, la forma cómo se está informando actualmente hace más vulnerable a la ciudadanía, está cada vez más polarizada, haciendo un llamado colectivo a la calma y la verificación de la información a difundir en redes sociales. La educación de las nuevas generaciones fue otro punto de encuentro y una tarea que se dejó a quienes tienen en sus manos este proceso, recordando la importancia de contar la historia y por qué se está luchando sin generar odios. Además, la importancia de la educación del pueblo como factor principal combatir la ignorancia, fortaleciendo la capacidad de tomar decisiones correctas, de hacer un aporte valioso sin tener que recurrir a la violencia, para poder ser escuchado y comprendido desde las diferentes instancias involucradas.  

Por otro lado, los derechos humanos y la defensa de estos, el conocimiento y respeto de la Constitución, permite aumentar los índices de cultura política, permitiendo garantías para los ciudadanos en un contexto susceptible de vulneraciones, amenazas y violaciones a los derechos fundamentales, económicos, sociales y culturales, derechos colectivos y del medio ambiente, entre otros. Además, enfatizaron en la relevancia de la unidad para que las universidades logren fortalecer sus currículos con proyección de pensamiento económico, ya que más allá de la crisis política y social, el país está enfrentando una fuerte crisis económica en la cual existe muchísimo desconocimiento en todos los niveles y la educación superior debe apropiarse de esta formación. Sobre la conclusión, María Victoria Latorre Sánchez, docente líder del CED, dijo:

“Se llegó al acuerdo de que la transformación no solamente es del Gobierno y de sus instituciones, sino que también depende de cada ciudadano el respetar y garantizar los Derechos Humanos”. 

Propiciar estos ejercicios implica un sólido trabajo de institucionalización y de liderazgo compartido, en el que la academia, en ese genuino papel educativo, logre integrar varios actores, pasar de los discursos declamados desde la intelectualidad a las acciones, es decir, afrontar dos desafíos importantes. El primero, la creación de comunidades de aprendizaje que descentralicen el proceso de enseñanza, permitiendo espacios para la solución de los diversos campos, los cuales se llevan a cabo desde la responsabilidad social y que como instituciones deben abrirse hacia la comunidad. El segundo desafío es el de la gestión social del conocimiento, lo que implica comprender el papel fundamental de la academia, de las universidades como un ente de transformación en el progreso social y económico de las comunidades. 

Finalmente, se realizó una invitación para que toda la comunidad universitaria  se una a las diversas formas de participar, de ejercer la ciudadanía, activar el derecho a la protesta en el marco del respeto de la vida y dignidad humana y para que desde la realidad individual se unan al sello UNIMINUTO con una postura ética y política que nos incentiva a contribuir, desde la Academia, Investigación y  Proyección Social, a espacios de diálogo y propuestas que conduzcan a procesos de transformación social,  aportando a los contextos locales y haciendo  énfasis en la frase célebre del padre Rafael García Herreros “Que nadie se quede sin servir”. 

 

Dato de interés. 

El resultado del diálogo será analizado por las diferentes Instituciones de Educación Superior en reunión entre ellas, con el propósito de llegar a acuerdos, conclusiones y propuestas para ser entregadas a la opinión pública y al Gobierno Nacional.