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Profesor de UNIMINUTO Rectoría Bogotá Sede Principal recibe reconocimiento por su trayectoria periodística

Su larga experiencia en el mundo de la reportería y su objetividad a la hora de narrar los acontecimientos más importantes a nivel internacional, le permitieron al profesor Noé Pernía, de la Facultad de Ciencias de la Comunicación, llevarse este reconocimiento por parte del Colegio Nacional de Periodistas de Venezuela (CNP).

Su pasión por el periodismo nació en el año 1997, fecha en la que reportó por primera vez uno de los momentos más trascendentales del país de Venezuela: el terremoto de Cariaco, una ciudad costera del oriente venezolano y una de las más afectadas por aquel sismo en el país vecino que lo vio nacer y crecer.

“A mi generación le correspondieron los momentos más duros del periodismo televisivo en Venezuela, los fuegos más intensos y las decisiones éticas más críticas desde El Observador de R.C.T.V, el telediario con mayor credibilidad en todo el país. Pero ese no fue el acontecimiento más grande, finalizando el Siglo XX, en 1999, el deslave de Vargas fue otra tragedia que tuve que cubrir. Esa es la región centro costera vecina de Caracas, ambas separadas por la montaña de El Ávila, hoy rebautizada con el nombre indígena “Wuaraira Repano”, que lloró ríos de lodo sepultando a millares de personas en medio de unas lluvias de infierno”, expresó el profesor Noé Pernía del programa de Comunicación Social – Periodismo, de la Facultad de Ciencias de la Comunicación.

Para este docente, a quien el Colegio Nacional de Periodistas de Venezuela le exaltó su destacada trayectoria profesional signada por la ética y el compromiso manteniendo encendida la llama de la verdad en defensa de la libertad de expresión, un periodista puede hacer el bien y convertirse en agente de cambio y transformación, “su libertad para hacerlo es igual a la de cualquier otro ser humano” y resaltó que, el capital más grande de toda persona es su reputación y credibilidad hacia los demás.

El profesor Noé Pernía recibe reconocimiento por su trayectoría periodística. Foto suministrada por el docente.

Su destacado trabajo periodístico lo convirtió en uno de los más objetivos periodistas y reporteros del país, logrando contar no solo en Venezuela, sino también en el resto del mundo, importantes hechos como el que él considera uno de los que más le marcó la vida: el ciclo transicional de la democracia liberal que se dio entre los años 1958 y 1999, hacia el chavismo populista en versión de Laclau y su reformulación del sistema sociopolítico en el que se dio la deriva autoritaria y militarista.

“En 1999 fui uno de los primeros en entrevistar a Hugo Chávez Frías, a los pocos segundos de convertirse en Presidente electo por votación popular. En ese tiempo que me concedió para hablar con él, frente a la cámara todavía guardaba las formas y se comportaba como un hombre ponderado cuyo gobierno no sería ni de izquierda ni de derecha, sino un gobierno humanista, pero en 2001, sin partidos y bajo el último aliento de las libertades cívicas, en Venezuela los factores adversos al chavismo (gremios patronales, medios de comunicación y sectores castrenses), se confabularon en un desafortunado y hasta pueril golpe de estado que sacó al líder bolivariano del poder por unas 76 horas", afirmó.

Por otro lado, Pernía, quien a lo largo de su trayectoria recibió también un reconocimiento por la Orden Mérito al Trabajo, entregada por el entonces Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez Frías y el Premio de Periodismo Monseñor Pellín, que le otorgaron la Conferencia Episcopal Venezolana y la Universidad Católica Andrés Bello, destacó que otra de las prioridades importantes que debe tener un periodista es el de manejar un punto de equilibrio y la máxima expresión ética a la hora de dar a conocer una información noticiosa y que permitirá orientar las decisiones cotidianas tanto en el ámbito profesional como en el personal.

Asimismo, resaltó que este último y más reciente reconocimiento recibido, le permiten seguir revisando su historia de vida para seguirla compartiendo con sus estudiantes, a quienes busca impartir nuevos conocimientos y aprendizajes desde su experiencia profesional.

 

El profesor de UNIMINUTO, Noé Pernía, recibe reconocimiento por su trayectoria periodística

 

Por: Alexis Trujillo Reinefeld

«Un periodista puede hacer el bien y convertirse en agente de cambio y transformación, su libertad para hacerlo es igual a la de cualquier otro ser humano», comentó el profesor Noé Pernía del programa de comunicación social y periodismo de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de UNIMINUTO, Bogotá.

El Colegio Nacional de Periodistas de Venezuela (CNP) lo ha honrado el pasado 4 de agosto con un reconocimiento que le «ha llegado al alma». Ese día promulgaron la ley de ejercicio del periodismo hace 48 años en el país vecino.

El gremio resaltó «su destacada trayectoria profesional signada por la ética y el compromiso, manteniendo encendida la llama de la verdad en defensa de la libertad de expresión».

–Profesor, usted fue reportero por más de una década, ¿qué le quedó de esa experiencia?

–A mi generación le correspondieron los momentos más duros del periodismo televisivo en Venezuela, los fuegos más intensos y las decisiones éticas más críticas desde El Observador de R.C.T.V, el telediario con mayor credibilidad en todo el país.

–A toda generación la marcan acontecimientos cruciales, ¿cuáles marcaron a la suya?

–Esa generación de reporteros de la que yo formo parte y de la que me siento muy orgulloso nació en 1997 con el terremoto de Cariaco, una ciudad costera del oriente venezolano que fue la que sufrió las consecuencias más graves de aquel sismo.

Pero esa no fue la tragedia más grave finalizando el siglo XX, en 1999 el profesor Pernía cuenta que les tocó cubrir, incluso para medios internacionales, una «tragedia mucho más dramática», el deslave de Vargas.

Vargas es la región centro costera vecina de Caracas, «ambas separadas por la montaña de El Ávila, hoy rebautizada con el nombre indígena Wuaraira Repano» que lloró ríos de lodo sepultando a millares de personas en medio de unas lluvias de infierno.

–Luego llegó el cambio de siglo, muchos estaban pendientes del Y2K, ¿y ustedes?

–El acontecimiento crucial, el definitivo, el que nos marcó de por vida como reporteros fue el ciclo transicional de la democracia liberal (1958–1999) hacia el chavismo populista en versión de Laclau (1999 hasta hoy) y su reformulación del sistema sociopolítico. Ya en ese entonces olíamos la deriva autoritaria y militarista, dos apellidos ineludibles del gentilicio iberoamericano.

–Pero usted entrevistó al presidente Hugo Chávez ese diciembre de 1999…

–En 1999 fui uno de los primeros en entrevistar a Hugo Chávez Frías a los pocos segundos de convertirse en presidente electo por votación popular. En ese tiempo que me concedió para hablar con él frente a la cámara todavía guardaba las formas y se comportaba como un hombre ponderado cuyo gobierno no sería «ni de izquierda ni de derecha, sino un gobierno humanista».

–¿Qué pasó después?

–En 2001, sin partidos y bajo el último aliento de las libertades cívicas, en Venezuela los factores adversos al chavismo (gremios patronales, medios de comunicación y sectores castrenses) se confabularon en un desafortunado, y hasta pueril, golpe de estado que sacó al líder bolivariano del poder por unas 76 horas solo.

De acuerdo con el profesor Pernía, «el régimen naciente del para entonces Movimiento Quinta República tejía un cuerpo de doctrina política guiándose por la tríada de Ceresole (caudillo, ejército, pueblo), el árbol de las tres raíces (Simón Rodríguez, Simón Bolívar, Ezequiel Zamora) y el socialismo el siglo XXI», este último un concepto del intelectual mexicano Heinz Dieterich.

–En resumen, una articulación autóctona y original que terminó por rendirle pleitesía a Fidel Castro practicando un progresismo panamericano endosado por la petrochequera venezolana –reflexionó.

Luego vino el paro petrolero (2001–2002), el profesor Pernía enfoca este episodio en la historia de Venezuela como «una estrategia liderada desde la oposición telepolítica que conformaron las grandes directivas de las cadenas más importantes, sus socios practicantes de la opinión pública y un staff de políticos emergentes amparados por los platós de la TV antichavista.»

–¿Cuándo empezaron sus diferencias con el gobierno venezolano?

–En 2004 fui el primero en investigar y producir para la televisión una serie de reportajes muy bien documentados sobre los casos de tortura que ya el régimen de Hugo Chávez comenzaba a sumar a su larga lista de crímenes de estado. Los llamamos Víctimas de tortura y los llegamos a transmitir en la emisión estelar de El Observador. Aún hoy me conmociono cada vez que los miro en mi cuenta de YouTube.    

–¿Por qué sale usted de su país de origen?

–En 2005 fui encausado por un tribunal de Caracas y me acusaron de tres delitos espurios: instigación a delinquir, daños a la propiedad y lesiones personales. Los cuerpos de choque del régimen aprovecharon la ocasión para magnificar su odio, sin embargo, el mismo juzgado cerró la averiguación por sobreseimiento, es decir, nunca cometí esos delitos, soy inocente.

–¿Y luego?

–Ese mismo año salí de Venezuela con destino a Roma para estudiar un posgrado gracias a una beca del Vaticano, la Conferencia Episcopal Venezolana y la Fundación Adveniat de Alemania. Desde ese entonces no he vuelto a pisar mi país natal.

El profesor Pernía vivió entre Italia y España por quince años, dio clases en la Universidad Complutense de Madrid y allá también se desempeñó en medios analógicos y digitales. Hoy es ciudadano de la Unión Europea, afirma que Venezuela ya no es un país seguro para él.

–¿A usted lo amenazaron de muerte?

–Sí, yo fui pionero en el periodismo digital publicando artículos, algunos de estos molestaron al chavismo, en aquellos años comenzaban a surgir los primeros portales web de noticias que, de paso, fueron las primeras experiencias de resistencia 2.0 en periodismo. También publicaba en diarios impresos como El Nacional, el principal de Venezuela, y en Tal Cual, que dirigía Teodoro Petkoff, muy amigo del Gabo y de Felipe González. Esa labor la continué en España desde La Razón y Estrella Digital, entre otros sites.

–¿Y quién lo amenazó? 

–Una de las amenazas me la dirigió la extinta dirigente chavista Lina Ron, «tremenda culebra tienes con nosotros Noé Pernía», me gritó en medio de un grupo de pistoleros que siempre la acompañaba. Ese día yo cubría uno de los asedios frecuentes que ellos perpetraban contra la sede de alcaldía mayor en Caracas, el alcalde entonces era Alfredo Peña, también periodista y adverso al gobierno central.

–¿Usted no los denunciaba?

–El sistema judicial al igual que los medios públicos ya estaban cediendo ante la hegemonía del chavismo, fíjate que la segunda amenaza me la dirigió un grupo oficialista nada más y nada menos que desde Venezolana de Televisión (VTV), te estoy hablando del canal del estado que tenía cobertura sobre todo el territorio nacional. Ocurrió en el programa «La Hojilla», me sentenciaron con una frase habitual de los matones políticos: «vamos por ti, Noé Pernía, si la justicia no actúa, nosotros sí.»

El profesor Pernía fue uno de los primeros periodistas amparados por medidas cautelares de la Corte Interamericana de Derechos Humanos en los comienzos de la crispación política en Venezuela.

–Uno busca en Google su nombre y encuentra mucha información sobre su vida, ¿no le teme a tanta exposición pública?

–No soy un hombre perfecto, ni el mejor, pero les puedo confirmar por la calle del medio que duermo tranquilo y sin conflictos. Y esa paz es la felicidad.

–No imaginamos una clase con usted, ¿qué les deja a sus estudiantes?

–Todo profesor es por principio un referente ético para ellos, sobre todo para los más jóvenes. Lo primero que hago es pedirles que me rastreen por Google y en mis redes, luego les explico que el capital más importante que tendrán en el futuro es su reputación y la credibilidad que deben comenzar a cosecharse desde ya.

–¿Se pone usted mismo como ejemplo para sus alumnos?

–Con mis aciertos y mis errores. No me alquilo una imagen de utilería como algunos influencers. Somos personas auténticas dentro y fuera de las aulas, de esa semilla nacen las primeras nociones de reputación que comparto con mis alumnos, lo que decidas en la vida debe partir de tus intereses más íntimos, de lo que te guste hacer, y debe tener como norte el respeto a la dignidad humana, lo que te lleva directamente a rechazar cualquier forma de totalitarismo, de autoritarismo, y en el caso de nuestra América, de los militarismos, sean del color que sean.

–¿Tienen color los totalitarismos y los militarismos?

–Para los políticos, que son figuras de representación, y para algunos académicos muchas veces sí lo tienen. Para nosotros los periodistas deben ser incoloros, insaboros e inholoros como les digo a mis estudiantes en la asignatura de fundamentos de la comunicación.

–¿Y eso qué quiere decir?

–Ese es el grado cero de la información, es decir, el punto de equilibrio y por tanto la máxima expresión de le ética. Así como de noche todos los gatos son pardos, así cualquier fenómeno con trazas totalitarias o de autoritarismo debe despertar de forma automática el rechazo, la alarma y la advertencia de los medios y los periodistas.  

–¿No es un camino difícil para tantos jóvenes?

–Una vez una alumna me preguntó, «ajá, ¿y cómo hacemos para saber que no estamos metiendo la pata? ¿Qué no estamos haciendo algo de lo que después nos arrepintamos pero que ya está publicado en Internet?» Yo les explico que allí es donde comienza a funcionar la ética, no para orientar nuestras acciones sino nuestras decisiones cotidianas.

Tres de los reconocimientos de los que el profesor Pernía se siente «muy orgulloso» son la Orden Mérito al Trabajo «que me entregó el Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez Frías, sí, Hugo Chávez Frías (hay risas) durante su primer período presidencial», el premio de periodismo Monseñor Pellín que le otorgaron la Conferencia Episcopal Venezolana y la Universidad Católica Andrés Bello. Y ahora este homenaje del Colegio Nacional de Periodistas.

Nos confiesa que este último reconocimiento lo lleva a «revisar constantemente» su propia historia para poder hablarle a sus alumnos desde una experiencia profundamente humana y de servicio.

Es doctor por la Universidad Complutense de Madrid donde también dio clases, en España trabajó con Televisión Española, Antena 3, la televisión autonómica de Castilla La Mancha y otros medios. Fue preceptor literario para El País y sigue dando conferencias sobre periodismo, comunicación, marketing y emprendimiento que son sus áreas de desempeño en la actualidad como docente de UNIMINUTO.

 

HIPERVÍNCULOS:

 

Noé Pernía

 

El gremio resaltó

 

Víctimas de tortura

 

Fui uno de los primeros en entrevistar a Hugo Chávez Frías